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En Colombia hasta hace unos pocos años el café se consideró sólo como un commodity y aun es comercializado por grandes marcas como un pedazo de carbón tostado para ocultar sus defectos y poder ser vendido. Pero sin duda el café es más que eso y es aún más que una simple bebida, el café es una experiencia y cada taza puede contar una historia, es por eso que muchos estamos dispuestos y en gran manera felices por pagar más cuando nos sirven una taza de café. ¿pero porque estamos dispuestos a hacerlo? Pues bien, en primer lugar porque hemos puesto más atención acerca de la procedencia de cada taza y de cómo ha sido producida, de modo que hoy día somos concientes sobre el trabajo duro de los productores (campesinos) para sacar adelante un cultivo, esa conciencia ha llevado a que marcas de café que buscan cafés de origen y especiales hagan programas en beneficio de los productores, por ejemplo, rituales un café ubicado en el barrio laureles cuenta con una micro central de beneficio en el barrio la Sierra que permite que los productores ahorren costos y tiempo que pueden invertir en otras actividades y así, han procurado dignificar no sólo la labor de producir café sino de mejorar la calidad de vida de familias enteras.

En segundo lugar porque hemos descubierto formas de preparación innovadoras y métodos con diseños originales que mejoran nuestra experiencia al tomar café, variables como el tiempo y la temperatura son especialmente cuidadas por un barista cuya intención es resaltar los sabores propios del café por las cuales los productores trabajaron tanto; es una cadena amigable donde unos cuidan la labor del otro.

Entonces, alrededor del café hablamos de un vínculo entre tradición familiar y el mundo moderno, en donde la tradición nos cuenta una historia por cada caficultor y en donde lo moderno nos vuelve más atractiva la historia y la convierte en experiencia. Pero no termina aquí, otro factor por el cual apreciamos el café es por el entendimiento del mismo, nos hemos educado para entender su sabor, color y aroma, de modo que nos hemos reconocido en sabores, descubriendo una cultura que gira en torno al café y que empieza en las más de 563.000 familias cafeteras del país, comprendiendo una red social con gran diversidad, comunidades indígenas y afro-descendientes, esta cultura cafetera llega a nuestro día a día donde realizamos nuestras actividades sociales alrededor de una taza de café.

El café se adapta en función de diferentes contextos, nos acompaña en la charla con el amigo, en la reunión familiar o en el trabajo y ya no solo tenemos la historia del origen que nos estamos tomando, también tenemos nuestras historias.

Así es como hoy día muchos vemos el valor del café no en función del precio, sino por las manos que lo cultivaron, por las personas que lo transforman y por la forma en la que nos los entregan, el café es un mundo por descubrir y aunque suene muy romantico asi es, necesita ser estudiado, necesita contar su historia, necesita que usted lo vea como más que una bebida.


Recomendación: Visite una de estas tiendas y mientras le sirven su taza de café pida que le cuenten de dónde viene.  

@rituales.cafe

@macanasmedellin

@lacafetecatienda

@blisscafeco

@pergaminocafe

@cafeconmuchoamor

 

Yessica Puerta

Community Manager en Sabbath 

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