El arte como medio para la independencia
El 20 de julio celebramos nuestro día de la independencia aunque no sé si nos podamos considerar del todo libres.
Es difícil creer en independencia, si aún seguimos siendo esclavos de tantas cosas, como la burguesía política que sólo piensan en sus intereses propios, olvidándose del pueblo. El narcotráfico que mancha nuestra reputación a lo largo del mundo. Es difícil celebrar este día sabiendo que todos los días van acabando con nuestros lideres sociales, nuestros recursos naturales y usamos los deportes como sedantes ante todo lo que esta sucediendo.
No sé ustedes, pero yo siento ese clásico sabor de impotencia de no saber qué hacer desde la comodidad de mi hogar, mientras hay gente que la está pasando mal desde la lejanía de un pueblo remoto.
¿Pero de qué manera podemos hacer una revolución y marcar una diferencia?
La respuesta la encontré a través de miles de canciones, pero quiero resaltar una estrofa de los Aldeanos que me dejó retumbando “la revolución se hace de a dentro hacia afuera, si no cambias tú, no puedes cambiar el mundo que te rodea”
Y entendí dos cosas; la primera es que si queremos una Colombia más justa, más honesta, más independiente, más tolerante, más valiente, tenemos que empezar por nosotros, con nuestro ejemplo, con los valores instaurados en nuestras familias, ayudando a quien lo necesita, dejando de lado esa cultura que tenemos de “cómo gano yo” o “el vivo vive del tonto” porque la revolución, el cambio, empieza con cada uno.
Y la segunda idea que comprendí es el poder que aún tienen las letras, la pintura, la música, la fotografía, para inspirar a esa revolución como lo ha hecho a través de la historia.

La expresión del ser humano a través del arte siempre va a ser un medio de revolución y de expresión para gritar libertad y liberar sentimientos que puedan unir al pueblo y alzarse contra la opresión.
Algo tengo claro y es que Colombia aún no es un país libre, que quizá falte mucho por serlo y tal vez no me toque a mi para verla del todo libre, sin embargo somos un país lleno de arte y de expresión, lleno de historias que merecen ser contadas y nunca olvidadas y que gracias a esa labor de nuestros artistas son eternizadas, por ejemplo la masacre de las bananeras descrita por Gabo en 100 años de soledad o como el Joe Arroyo nos transporta a una parte de nuestro pasado a través de la canción la Rebelión. Esas expresiones que cuentan nuestra historia y no dejan morir nuestro pasado marcan la diferencia.
Y es que tenemos una cantidad de referentes que nos motivan para gritar revolución como las pinturas de Devora Arango, los ensayos de Willian Ospina, la creatividad del gran Jaime Garzón, la imaginación de Gabo, el rock Colombiano que tantos mensajes tiene inspirados a ese cambio de mentalidad, la fotografía que muestran un realidad distante para muchos. Mi gente tenemos que alzar nuestra voz a través del arte, a través de tantos medios de expresión con los que podemos contar como plataformas digitales , dejar de buscar ese bien propio y empezar a buscar el colectivo.
Dejemos de celebrar una independencia que aun no es del todo nuestra y empecemos a buscar una revolución cultural que permita una verdadera libertad con un cambio de pensamiento, para dejar un país mejor, más justo, más equitativo, de oportunidades, donde sólo tengamos hambre de alcanzar sueños, donde en verdad cese la horrible noche y la libertad por fin sea sublime. Donde nuestra mejor arma no sean las bombas, ni un ejercito super entrenado, si no nuestros artistas, nuestros músicos , poetas, cineastas , escritores, periodistas, deportistas, científicos, nuestros campesinos. Que ellos sean quienes alimenten de esperanza a este país , y que sean el ejemplo para las nuevas generaciones. No le demos la espalda a las personas que quieren ver un país mejor y empecemos por darles la mano.



